domingo, 31 de mayo de 2009

Decepción

No se muy bien cómo explicarlo. De hecho dudo que pueda plasmar aquí lo que tengo dentro de esta cabezota.

Cuando fallas a quien te quiere, te apoya y es uno de los puntos más importantes en tu vida, disculparse no es algo que valga. ¿Cómo rectificar algo que hiciste y volviste a hacer? No me gusta fallar a mis amigos. Y lo peor de todo no es el fallo, sino el hecho de que me prometí no hacerlo nunca más. Porque sé que ella siempre piensa en mi y me tiene en cuenta. Yo a ella también y me siento fatal. Decir perdón no basta. Entre amigos no. El disculparse y disculpar es algo que no se concibe en una amistad. Es innato. Yo te quiero, no me pidas perdón. Y precisamente por eso rectificar o arreglar algo en estos casos es mas difícil que cualquier otra cosa. La palabra perdón se queda obsoleta, vacía, sin sentido.

Desde luego entendería que no quisiera volver a estar conmigo cuando hacemos esos planes. Porque fallé y he vuelto a fallar. Y no puedo pedir perdón, ya no, porque desde mi punto de vista, no es suficiente. No para una amiga. No para LA AMIGA. No hay peor sensación que la de sentir que has decepcionado a alguien.

jueves, 28 de mayo de 2009

C'est la vie

¿Por qué a veces las cosas salen torcidas? Más que eso: rotas, desgarradas, escacharradas. Eso no lo sabe nadie. O quizás si. Puede que el destino lo haya hecho así por algo.

Miro por la ventana. Hace sol. ¿De verdad merece la pena quedarse quieto pensando? ¿Buscando razones que justifiquen lo que ha pasado? Y a eso sí que tengo la respuesta. Un rotundo y definitivo NO. No no no. No merece la pena. Es ahora cuando sacamos el as que tenemos todos en la manga, ese as que abarca todas las pequeñas cosas que, unidas, son mucho mas fuertes que tu desilusión. Sal, diviértete, disfruta, sonríe, haz las cosas que te hacen ser feliz. La vida es maravillosa. Pero para poder disfrutarla hay querer. Desde luego yo no voy a ser tan absurda como para no hacerlo. ¿Y tú?

Me espera un maravilloso día ahí fuera, un fantástico fin de semana por delante, un verano increíble que pronto llegará. Y si no fuera así serían otras muchísimas agradables cosas las que tendría en vistas de vivir. Vivir. Esa es la cuestión. Sentirse vivo. Y yo así me siento: viva. Con mis escacharramientos, pero también con las cosas que me hacen sonreir. Así es la vida queridos, para todos...

sábado, 25 de abril de 2009

Inglis pitinglis

" Cómo, ¿ que no vas a clases de inglés? ", " ¿ En serio no tienes el First? ", " Joder tía ponte las pilas". Frases así son las que, cada vez con más frecuencia, escuchamos en las conversaciones de nuestro día a día. Cierto es que el inglés es uno de los idiomas más importantes para el trabajo. Cierto es que te infla el currículum de una manera considerable. pero cierto es también que a la gente se le sube el ego por el simple hecho de saber inglés.

Cuando era pequeña e iba al colegio era, junto con dos compañeros más, la única persona ( según parecía ) en la faz de la Tierra que no iba a clases particulares. pero luego resultaba que me sacaba la asignatura sin demasiados esfuerzos, cosa que muchos de mis académicos compañeros de la lengua inglesa no hacían.
Hace un par de años mi madre ,me inscribió en las pruebas libres de la escuela oficial de idiomas y " tan sólo" pasé el nivel medio. Bueno, pues resulta que la semana pasada me encontré con la madre de uno de estos compañeros académicos brillantes que, mira por dónde, no se había sacado aún la ESO. La mujer casi explota de emoción cuando supo que mi título de inglés no se llamaba First Certificate in English sino simplemente B1. Porque, por si no me había dado cuenta, su flamante muchachito se lo iba a sacar este año y, la verdad, ella no concebía que hubiera malgastado mi dinero en una paparrucha de examen.

Preferí callarme. A palabras necias oídos sordos. Y aunque el nombre de mi título de inglés no tenga tres líneas de largo ni una pronunciación exótica e internacional, en la práctica vale para su desgracia exactamente lo mismo.

Parece ser que la gente se cree mejor y más importante porque los demás sepan que tiene un título de Cambridge. Pero que quieres que te diga, si no sabes hacer la O con un canuto...

lunes, 6 de abril de 2009

Las nuevas ovejitas

Sistema. Cambio. Paz. Igualdad. Sí, todo es muy bonito. “Hay que tener iniciativa propia”, “ No hay que seguir a las masas”.
Pero ahora la moda es ir de alternativo, revolucionario o bohemio. Ese es el nuevo rebaño al que todo el mundo sigue ciegamente. “¡Cambio, cambio!” Grita la muchedumbre. “El sistema es una mierda” es lo único que parecen decir. Y si estás de acuerdo con el sistema o simplemente no tienes intención de cambiar esta “desmoronada sociedad” eres un sin cerebro, un conformista.
Que pasa, ¿que hay que estar en contra del sistema, aspirar a cambiar el mundo, querer aportar con tu trabajo a la gran sociedad y hacer grandes cosas? ¿Y que pasa con la gente que quiere algo más sencillo? Un trabajo con el que vivir tranquilamente con tu familia, viajar con tu pareja o simplemente tener dinero para, por lo menos, vivir sin preocupaciones. Me gustaría ver a todas las personas que por afirmar eso pensaría de ti que no tienes corazón, que tu vida está vacía. Aquí todos somos iguales al fin y al cabo: salud, dinero y amor. Y como dice la canción “el que tenga estas tres cosas que le de gracias a Dios”
Por el simple hecho de ser joven uno no tiene por qué ser revolucionario, inconformista, bohemio o alternativo. O mejor dicho para serlo no hace falta querer solucionar los grandes problemas del mundo.
Como todo hijo de vecino tengo mis propias opiniones y cuando no estoy de acuerdo con algo lo debato. Pero no pretendo cambiar la supuesta sociedad sin vida en la que vivimos.
La gente se llena la boca, la cabeza y el corazón de palabrería abstracta y bonita. Antes de cambiar el mundo, ¿por qué no intentas ampliar tu mente, aceptar las diferentes opiniones y sobre todo ser realista? ¿Por qué no intentamos cambiar lo que tenemos a nuestro lado?
Y si resulta que me equivoco y alguien cambia el mundo en dos días y consigue que no sea otra de esas ‘’sociedades sin vida’’ que parecen estar en boca de tantos, me retractaré de todo lo que estoy diciendo. Sólo estoy segura de una cosa: ese día no llegará porque entonces aparecerán los nuevos revolucionarios alternativos anti-sistema.

martes, 17 de marzo de 2009

La niña del vestido azul

Hay días especiales, como esos en los que te pasa algo diferente o tienes un plan del que esperas algo bueno.
Te preparas, y durante un par de días como poco (porque sí queridos amigos, ese día especial lo tenemos en mente durante muchos mas días que dos) piensas en como irá, que te pondrás e incluso el tiempo que hará.
Y llega el día. El ansiado día. El fantástico, esperado, misterioso, ansiado día. Antes de salir de casa te miras al espejo y te sientes bien, te ves bien, estás bien contigo misma. Pero he aquí, ocurre algo. Y tu que te habías puesto tu vestido azul (el vestido este-es-mi-vestido-especial-para-ocasiones-especiales o el equivalente en pantalones) llegas a casa y después de todo el tiempo que habías esperado ese momento, las horas que pasaste pensando en qué ponerte, imaginando el día, te vuelves a mirar en el espejo y te sientes totalmente ridícula. Con la impresión de que, en vez de llevar tu vestido azul, ibas vestida de payaso. Y ya no te ves elegante o bonita sino espantosa y absurda.

martes, 17 de febrero de 2009

Sonrisas

Salir, hacer fotos, bailar, correr, hablar, reírme mucho, tomar café caliente cuando hace un frío que pela, terminar un examen, ver una super-peli, escuchar TU canción en la radio en el momento en que más la necesitas, la tarta de queso, tumbarse al sol, bañarse en la playa, besar, ser besado, gritar mucho, hacer un bizcocho, los abrazos, pisar charcos, dar un paseo, levantarse tarde un día de fiesta, el calor del sol, la lluvia contra los cristales, conocer a alguien interesante, leer un libro que te emociona, las postales, las tormentas, los amigos, el deporte, las estrellas, ser felicitado el día de tu cumple por alguien que no imaginabas, el día de reyes, recordar la infancia, ver tu habitación recién ordenada (aunque tarde dos días en volver a su estado normal ) ir al cine, montar a caballo, hacer fotos, unos ojos bonitos, recibir noticias de alguien lejano, viajar, dormir mucho, el verano, conocer poco a poco a la gente, una noche silenciosa, la gente que te quiere, las vacaciones, cerrar los ojos y escuchar, los cuentos de hadas...

viernes, 30 de enero de 2009

Nostalgia

Hay días en que pienso...en nada en particular. Simplemente pienso, en cosas que he vivido o que querría vivir.
¿Puedes tener nostalgia de algo que nunca ocurrió? No se si se puede o no, pero lo que sí puedo afirmar es que puedes echar de menos algo que llegó y que tan rápido como vino se marchó. Que sabes lo que es, pero que no llegaste del todo a tocar, ver, sentir o lo que sea. Eso que con el paso del tiempo no olvidas. Que basta dejarte llevar un minuto, bajar la guardia, para darte cuenta de que no se ha ido, que todo eso sigue dentro de ti, y que, sobre todo, sigue importándote.
Y desearías que ahora mismo tuvieras a tu lado eso que quieres, para llenarte el hueco que se te ha quedado dentro, que en su día estuvo entero, pero que ahora ya no lo está.
Lo echo de menos. Mucho. Muchísimo.